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Un viaje a Chulilla en familia

viaje a Chulilla
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Disfrutar de unas vacaciones en familia es gratificante y, sobre todo, si lo haces en un ambiente relajado. Esta pasada Semana Santa hemos aprovechado y nos hemos reunido todos en Chulilla, a poco más de 40 minutos de Valencia, un punto de encuentro distante de nuestras residencias habituales, que nos ha permitido salir de nuestra rutina diaria.

Aunque así como se enuncia parece fácil,  ha llevado su tiempo de planificación pues no es sencillo encontrar un alojamiento para todos. En esta ocasión eramos seis personas y la mejor opción era una casa o alojamiento rural con al menos tres habitaciones… y que admitieran mascotas, porque al final, ellas también son familia.

La idea de pasarlas en familia

Lo principal era esta juntos y disfrutar de las vacaciones. Por ello, lo primero era encontrar el lugar y que se acomodara a nuestros bolsillos. Muchas fueron las opciones, pero las fechas para la búsqueda, a mediados de febrero, no son las más adecuadas para encontrar algo que se ajustara a nuestras necesidades según he podido experimentar. Mi familia vive en zona de playa con lo que la idea era buscar algo diferente en la montaña o en el interior.  Al final, tras casi una semana de llamadas y búsqueda en Internet, encontramos un alojamiento rural junto al río Turia en Chulilla a buen precio y que reunía todas las características que buscábamos. Era la Casa Rural La Presa, camino del antiguo balneario de Chulilla.

Preparando el viaje

Una vez conocido el destino llegó la hora de la planificación de actividades y de la logística: comida, previsión del tiempo que hará para saber que ropa llevar, y demás. El Whatsapp se lleno de mensajes durante las dos semanas previas; que si tú llevas esto, yo compro lo otro, información de qué hacer,  ver…

Nos descargamos información de internet de la ruta a seguir y de los establecimientos dónde comprar o comer. La verdad es que nos desorientó ver la cantidad de opciones para elegir, pues pensábamos que al ser un pueblo pequeño, no habría muchas.

Cuando empecé a cargar el coche me sentí un auténtico dominguero.

El viaje en coche

Aquí es donde os tengo que decir ¡maldito GPS! Yo, que vivo en Madrid, pensaba a priori que era un viaje casi directo.  Coger la A3 y en Requena desviarnos unos 25 kilómetros por la comarcal CV-395 hacia Chera y llegaríamos a nuestro destino en poco tiempo. Todo cierto hasta la desviación hacia Chera, donde empezó un poco el calvario dado lo revirado y estrecho de la carretera, donde en ciertos tramos no cabía más de un coche y con curvas muy cerradas -tuve que tocar el pito en varias ocasiones-, subiendo y bajando la montaña con vertiginosas vertientes a un lado de la carretera. La verdad, no es un trayecto muy recomendable con niños, no ya solo por la peligrosidad, si no pensando que ellos se suelen marear bastante en el coche. Resulto que al final lo corto se hizo largo. El resto de la familia lo tuvo más fácil, pues vinieron por la CV-95 que es casi una autovía desde Valencia. Ruta que al regreso tomé, pues aunque retrocedía kilómetros hacia mi destino, fue más agradable y apenas me pudo suponer 15 minutos más de viaje.

Por contra, debo reconocer que las vistas eran espectaculares al Embalse del Bueso, en el Parque natural Geológico de Chera-Sot de Chera.

Qué hicimos y vimos

Durante nuestra estancia en Chulilla, tuvimos un tiempo bueno, aunque una madrugada nos llovió, con mucho viento eso si y algo fresquito.

barbacoa en chulilla

Aunque el plan era cocinar lo menos posible, el disponer de una barbacoa en el jardín (era más bien un patio exterior) nos animó a usarla al máximo. Por ello, lo primero fue abastecernos de carnes, chorizos, morcillas, carbón y de toda la parafernalia para la comida. Nuestra primera visita fue al pueblo, pues el alojamiento se encontraba a pocos kilómetros, junto al cauce del río Túria.

Al ser un pueblo de montaña sus calles son angostas para el tráfico de vehículos, sin sitio prácticamente para dejar el coche. Existen aparcamientos habilitados alrededor que os recomiendo usar, desde donde en poco más de 10 minutos te plantas en la Plaza Mayor.

La ruta de los puentes colgantes

ruta puentes colgantes chulilla

Esta ruta se hace en unas dos horas y media, y cruza en varias ocasiones a cada ladera de la Hoces del Turia. Deberás dejar el coche en el Ecoparque o en una explanada a unos 300 metros, justo antes de empezar a andar.

Es una ruta no apta para ir con coches de niños, por el amplio número de escaleras que te encontrarás en tu camino. Es recomendable, y así lo avisan al principio de la ruta, llevar una mochila con agua, pues no hay sitios donde beber en todo el recorrido. Y se debe ir muy pendiente de los niños y de sus juegos y carreras pues en ciertas zonas es bastante escarpada la caída y no hay quitamiedos o barandillas.

El puente más alto tiene una altura sobre el río de aproximadamente unos 15 metros, no apto si tienes miedo a las alturas, y una longitud de la pasarela de 21 metros.

La charca azul

la charca azul Valencia

Existe un lago idílico en los alrededores del municipio de Chulilla conocido como Charca Azul, por el color que emana de sus aguas; un color azul turquesa intenso, aunque en las guías más eruditas te dan una razón diferente referente a su nombre, al provenir del término árabe Azud que indica la presencia de una pequeña presa en la zona usada para regar las huertas del pueblo.

Es una ruta sencilla para ir con los niños, que permitirá a los peques trepar, a modo de emulación de un escalador, por alguna de las grandes rocas de la zona. Durante toda la ruta estaremos siguiendo el curso de río Turia pero en sentido contrario. Existen múltiples pozas de agua que te permitirán darte un remojón si el tiempo acompaña. No te llevará más de hora y media recorrerla en ambos sentidos, contando con las paradas lógicas para admirar el paisaje.

La subida al castillo

castillo de chulilla

El castillo, declarado monumento Histórico artístico en 1981, se sitúa en lo alto del monte que corona el pueblo. Existe un acceso desde casi el centro del pueblo. No es una ruta difícil para los niños, y las vistas de todo el paisaje merece la pena. Se puede hacer antes del aperitivo, pues en la plaza del pueblo disponéis de diferentes bares con terrazas donde tomarlo. Nosotros lo hicimos en Ca Bárbara y la verdad es que las raciones nos gustaron… y sobre todo el precio. En frente, en la misma plaza, tienes un pequeño supermercado, tahona de pan y estanco.

En definitiva, puedo decir que ha sido una experiencia en familia estupenda, un viaje en familia donde se han conjugado actividades deportivas, gastronómicas -menudas barbacoas hemos hecho, la envidia de los alojados a nuestro alrededor ¡seguro!- y lúdicas. Un último consejo, os recomiendo llevar algún juego de mesa que otro para esas horas de relax y que no sabes Qué Hacer con los niños, pues son fuente inagotable de actividad.

Pedro Escudero

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