¿Debe permitirse a los niños llevar el móvil al colegio?

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smartphone niños colegios

Se imaginan que sus hijos llevasen una mochila escolar repleta de revistas pornográficas, juegos de mesa, juguetes, álbumes de fotos y decenas de fotocopias de cartas lanzando bulos y mentiras sobre alguno de sus compañeros cada vez que van al colegio… Pues no nos engañemos. Eso es lo que hacen, al menos potencialmente, y lo que permiten a sus hijos cuando llevan su móvil al colegio.

Un debate abierto en las aulas

Ahora se ha abierto el debate si se deben utilizar los teléfonos inteligentes en las aulas; que ventajas e inconvenientes tienen y si se debería establecer una ley de ámbito estatal que lo regulase. Y lo cierto es que las medidas a adoptar no parecen, en principio, fáciles. Cada una de las posturas tiene pros y contras sobre que los niños lleven el móvil al colegio.

Pero después de analizar la situación, creo que tengo muy claro cual es mi posición: los centros educativos no deberían permitir, bajo ningún concepto, que estos controvertidos dispositivos traspasasen más allá del hall de la entrada a las aulas. Antes de argumentar mi postura definamos como está actualmente la situación.

Solo tres comunidades autónomas ponen restricciones reales a la utilización de dispositivos móviles en las aulas. Madrid, Castilla -La Mancha y Galicia, esta última ha incrementado la restricción del uso de móviles en los centros educativos a partir del periodo vacacional de Navidad. Esta medida implica que los estudiantes no podrán utilizar sus teléfonos móviles en las aulas, una práctica que ya estaba prohibida, pero también se extiende a los momentos fuera del horario de clases. Queda por determinar a que edades afectará, si solo hasta los 16 o para todos los estudiantes en edad escolar.

Hay que aclarar que la ley estatal subroga estas atribuciones a cada una de las comunidades autónomas. Y a excepción de las tres mencionadas, el resto delega en cada uno de los centros como deben utilizarse.

Es obvio que aunque son imprescindibles generan problemas

Los teléfonos inteligentes pueden tener efectos contradictorios, de ahí lo difícil de su regulación. Hoy en día son una herramienta imprescindible, pero también una fuente de problemas, más en las edades tempranas, como la adicción, bullying o ciberacoso. Según el Instituto Nacional de Estadística, dos tercios de los escolares de entre 10 y 15 años tienen teléfono móvil. A partir de los 13 el porcentaje sube hasta el 94%. Son datos realmente alucinantes.

El uso por parte de los niños y adolescentes debe, sin duda, vigilarse por los padres. Pero todos sabemos lo difícil que es estar al tanto. La rutina diaria lo complica todo mucho más y si ya hablamos de adolescentes donde el móvil es una parte consustancial a su existencia mucho peor. Vamos que en casa y la calle, lamentablemente tenemos la batalla perdida. Solo nos queda rezar porque nuestros hijos hagan un uso responsable de su móvil.

En los colegios interfiere en su rendimiento

Otra cosa es el uso del móvil en el colegio. Numerosos estudios indican que su presencia interfiere en la capacidad de concentración y afecta al rendimiento de los alumnos, y en muchos países lo limitan o prohíben como en las tres comunidades españolas mencionadas. Muchos expertos recomiendan limitar o prohibir el uso discrecional o recreativo del móvil, pero sin que ello afecte a la tarea de educar a los niños en sus habilidades tecnológicas. Sobre este punto difiero un poco.

En realidad lo que deben aprender es a utilizar un ordenador y todas sus herramientas. No es lo mismo usar un ordenador de sobremes o tablet que tiene ‘capado’ su WhatsApp, correo y demás aplicaciones de ocio que su propio teléfono móvil donde disponen de todo de forma libre. No seamos ingenuos. En cuanto se despiste el profesor se pondrán a hablar con sus compañeros a través del móvil. Yo mismo he ‘cazado’ a mi hija cuando me hace preguntas por WhatsApp y veo que no es la hora del recreo.

Los resultados del Informe Pisa 2022 son muy desalentadores para España. Los escolares han bajado sus conocimientos de comprensión lectora, matemáticas y ciencias, especialmente en las comunidades autónomas de Cataluña, País Vasco y Navarra. Una de las causas que atribuye a esta caída el informe Pisa es que los teléfonos inteligentes distraen a un 33% de los alumnos del aprendizaje y que el 21% lo utilizan aunque esté prohibido su uso en las aulas. Está claro que con estos datos hay que ayudar a los niños y jóvenes a que reaccionen y a que tengan las menores distracciones posibles. Por lo general despista al que lo utiliza pero también al que lo ve.

Facilita el bullying

El bullying es una lacra entre nuestra juventud actual. El más severo arruina vidas aún sin forjar como hemos visto recientemente. Puede haber uno más discreto o ligero que, aunque no tenga unos efectos tan catastróficos sí que puede afectar a la seguridad y sociabilidad del niño o joven. Pero claro, si está prohibido en las aulas -que ya sabemos que muchos se saltarán la norma-, pero lo permitimos en los momentos de recreo, es más fácil que una broma, en principio ‘inocua’ y estúpida, pueda hacerse viral y tener consecuencias indeseadas y desastrosas. Cualquier foto, comentario o bulo, puede servir de mofa o burla y afectar de una manera negativa al joven. No se lo pongamos fácil.

Tengo muy clara mi opinión. Entiendo que por logística, sobre todo cuando son un poco más mayores, sea conveniente que lleven su móvil para poder contactar con sus padres a la salida del colegio. Recogerlos, actividades extraescolares y también, por qué no decirlo, su forma de interaccionar con su entorno, hacen que el móvil facilite sus vidas y la nuestra. Pero otra cosa es que se utilice en las aulas y que les sirva de distracción, o en sus horas de ocio que pueda provocar efectos indeseados.

Una posible solución: instalar taquillas a la entrada de las aulas donde puedan dejarlos. Porque…ya que se pasan el día pegado al ‘maldito’ aparato. No les va a pasar nada por estar sin él unas horas.