Deberes sí o deberes no para los niños en verano

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El debate sobre si es conveniente que los niños hagan deberes durante el verano ha sido un tema recurrente entre padres, educadores y expertos en educación. Aunque hay disparidad de criterios, en este artículo analizamos los argumentos a favor y en contra, dividiéndolos en tres grupos de edad: 4 a 5 años, 6 a 8 años y 9 a 12 años.

Niños de 4 a 5 años

A favor

A estas edades los deberes pueden ayudar a reforzar habilidades básicas como la lectura, la escritura y las matemáticas, fundamentales en esta etapa temprana del desarrollo. Pero además, introducir una rutina de deberes ligeros puede enseñarles la importancia de la responsabilidad y la disciplina desde una edad temprana.

Los deberes pueden ser una oportunidad para que los padres se involucren en el aprendizaje de sus hijos, fortaleciendo el vínculo familiar.

En contra

Sin embargo, a esta temprana edad los niños aprenden principalmente a través del juego. Los deberes pueden limitar el tiempo de juego libre, crucial para su desarrollo cognitivo y social.

Otros expertos consideran que es una carga innecesaria, ya pasan varias horas en preescolar o jardín de infantes, por lo que añadir deberes podría ser excesivo y contraproducente además de generarles estrés y ansiedad.


Niños de 6 a 8 años

A favor

Los deberes durante el verano pueden ayudar a consolidar lo aprendido durante el año escolar, evitando la pérdida de conocimientos conocida como ‘resaca de verano. Establecer una rutina de deberes ligeros puede ayudar a desarrollar buenos hábitos de estudio que serán útiles en años posteriores.

Los deberes bien diseñados pueden estimular la curiosidad y el deseo de aprender, haciendo que los niños mantengan una mente activa durante las vacaciones.

En contra:

Para los que están en contra, las vacaciones de verano deben ser un período de descanso y recreación. Imponer deberes puede impedir que los niños disfruten plenamente de su tiempo libre.

Eso sí, recomiendan el aprendizaje informal, a través de juegos y actividades recreativas, aduciendo que puede ser igual de beneficioso y menos restrictivo que los deberes tradicionales.

Niños de 9 a 12 años

A favor:

A medida que los niños se acercan a la adolescencia, los deberes pueden ayudarles a prepararse para las exigencias académicas más rigurosas del futuro, y esto es necesario para aquellos que en el curso recién terminado se hayan quedado retrasados.

Además, es un apoyo para el desarrollo de la autodisciplina. La realización de deberes puede enseñar a los niños a gestionar su tiempo y a ser responsables de sus propias tareas.

Mantener el hábito de estudio durante el verano puede evitar la pérdida de habilidades y conocimientos adquiridos durante el año escolar y, sobre todo, evitar el choque de la vuelta a la normalidad cuando empiece el nuevo curso.

En contra:

A esta edad los niños también necesitan tiempo para relajarse y recargar energías. Exigirles deberes puede interferir con su bienestar emocional y físico.

Las vacaciones de verano ofrecen una oportunidad única para aprender de maneras diferentes, como a través de viajes, campamentos y actividades extracurriculares.

El problema que ven muchos educadores es que los deberes obligatorios pueden socavar la motivación intrínseca de los niños para aprender, convirtiendo el aprendizaje en una tarea tediosa en lugar de una actividad placentera.

Conclusiones

El debate sobre los deberes en verano es complejo y multifacético. Para los niños más pequeños (4 a 5 años), la necesidad de juego libre y desarrollo emocional parece superar los posibles beneficios de los deberes. En el grupo de 6 a 8 años, se pueden considerar deberes ligeros y opcionales, siempre y cuando no interfieran con el necesario descanso y el aprendizaje informal. Para los niños de 9 a 12 años, los deberes pueden ser útiles para la preparación académica y el desarrollo de la autodisciplina, pero es crucial equilibrarlos con oportunidades de aprendizaje alternativo y tiempo de descanso.

En última instancia, la decisión sobre si los niños deben hacer deberes en verano debe ser individualizada, teniendo en cuenta las necesidades específicas de cada niño, su contexto familiar y las recomendaciones de los educadores. Un enfoque equilibrado que combine el aprendizaje estructurado con la libertad de explorar y descansar puede ofrecer los mejores resultados para el desarrollo integral de los niños.

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