Guía teatro para niños: cómo llevar a tus hijos al teatro

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Ir al Teatro para Vivir el Teatro

Ir al teatro o a cualquier otro espectáculo infantil con vuestros hijos no ha de entenderse solo en sentido físico, sino también en sentido cognitivo, escuchando y respondiendo a las preguntas que hacen acerca de lo que está sucediendo, y a nivel emotivo, enseñándoles a oír, reconocer y vivir las emociones que la experiencia del teatro suscita. Por eso es útil echar un ojo sobre ellos u otro sobre todo lo que sucede alrededor para asegurarnos de que vivan una experiencia placentera y positiva.

A continuación te damos las pautas que desde la Sala de Teatro Cuarta Pared, posiblemente con la mejor programación de teatro familiar de Madrid, nos han comentado:

Antes de ir al Teatro con los niños

Desde cuando se decide ir al teatro con los niños hasta el comienzo de la obra, es importante que como padres conozcamos la historia y recomendación de edad de la obra que vamos a ver. Los textos de las obras pueden estar basados en algún libro para niños o podrán ser de creación propia. Puede estar bien leer con ellos antes estos libros o informarse acerca del espectáculo. Por razones de comprensión y disfrute los espectáculos están recomendados para una edad determinada. No es una exigencia, pero creemos innecesario anticipar experiencias que evolutivamente no son adecuadas a determinadas edades.

Vivir el teatro no es solo participar del espectáculo, sino también experimentar con un espacio, un tiempo. Son cosas simples, como detenerse a ver los carteles de otros espectáculos, comprar las entradas, los libros y juegos en el vestíbulo del teatro, haciéndoles participes de esta experiencia desde el minuto uno.

Durante la representación

Importante, apagar el móvil. Os evitará interferencias mientras disfrutas junto a ellos de la obra, y es una señal que va más allá de la educación, da un sentido pleno a lo que estamos haciendo con los niños, pasando el mensaje de: ¡Estoy aquí para ti! Y este es un mensaje que les gusta mucho a los niños.

Muchas veces las horas en las que se va al teatro coinciden con la hora de merendar, así que hay que intentar organizarse para comer algo antes o después (a menos, claro está, que se nos presenten razones de salud). Es una cuestión de respeto: por el trabajo de los actores, la atención de los demás espectadores y por el silencio que requiere el teatro.

El teatro prevé momentos en los que el público participa como simples espectadores, manteniendo una actitud de escucha y silencio y otros en los que participan del propio espectáculo: desde una conversación con los actores hasta llegar a que los niños se involucren plenamente en la obra. Para que esto sea posible es necesario un control por parte de los adultos sobre los niños y trabajar sobre su autonomía, siguiendo sus tempos y ritmos para llegar de forma progresiva a la capacidad de participar en el juego teatral cada vez de forma más consciente y autónoma.

La experiencia del teatro continúa una vez acabado el espectáculo camino de vuelta a casa

La experiencia del teatro se dirige a crear una cultura de la infancia que ayude a los niños a crecer como personas competentes, libres, con identidad propia. En casa tenemos miles de modos de reelaborar junto a los niños la experiencia de haber estado en el teatro: hablando sobre ello, releyendo el libro o programa sobre el que se basa la obra, valiéndonos del juego para revivir algún momento hasta transformar poco a poco nuestra casa en un trocito de teatro.

¿Por qué llevar a los niños al teatro?

Posiblemente sea la cosa más importante de nuestros consejos. Podemos olvidarnos de todo aquello que se ha dicho hasta ahora, pero nunca de esto: el teatro ofrece a los niños una oportunidad para crecer, para vivir una experiencia que les involucra en su desarrollo completo como personas, a nivel físico, cognitivo, emotivo y de relaciones, pero también nos ofrece a nosotros como adultos la posibilidad de volver a hacer uso de códigos que hemos utiliado y más tarde olvidado, pero que aún están ahí esperando únicamente a ser sacados de nuevo a la luz. Si aprendemos a hablar el lenguaje de los niños, entenderán todo.