Cómo conseguir que tus hijos no olviden lo que aprendieron durante el curso

Las claves de una pedagoga para que no ocurra

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no olviden lo que aprendieron durante el curso

Las puertas de las aulas cierran sus puertas esta semana en la mayor parte del país, dando paso al periodo vacacional más largo de los escolares: las vacaciones de verano. De hecho, España está en el grupo de los países europeos con las vacaciones estivales con más días seguidos, por encima de Francia, Grecia o Alemania. Los niños pasan de tener una rutina diaria a contar con tiempo libre durante prácticamente tres meses.

En este contexto, un estudio realizado por la Universidad de Colorado concluyó que los estudiantes perdieron de media entre el 25 % y el 30% del aprendizaje de su año escolar durante el verano. Esto hace que muchos expertos, así como los propios padres y madres, se plantean todos los veranos la misma pregunta: después de un intenso curso, ¿se aconseja que los escolares sigan realizando tareas o es mejor que desconecten para recargar pilas para el próximo curso?

En unos tiempos en los que parece que aprender es menos importante que aprobar una experta opina lo contrario. Louisa Rosenheck, directora de Pedagogía de la plataforma de aprendizaje y participación Kahoot! considera que “el aprendizaje nunca se detiene, y el verano es la oportunidad perfecta para aprender cosas diferentes de las que se enseñan en la escuela y consolidar los contenidos adquiridos durante el año”.

El verano es la época perfecta para que aprendan lo que les gusta

Prestar atención a las palabras de los más pequeños ayuda a entender lo que necesitan en cada momento. Si ellos pueden elegir lo que les interesa, el aprendizaje se convierte en algo divertido. En este sentido, las vacaciones de verano es un momento ideal para que los niños puedan dedicar más tiempo a ciertas aficiones como, por ejemplo, astronomía, deportes, naturaleza o lectura, que no se tratan en profundidad durante el periodo lectivo.

Más del 60% de los padres aseguran querer aprender más sobre los intereses de sus hijos y muchos dicen que sus hijos se emocionan cuando ellos, como padres, se interesan o muestran conocimiento sobre algo que les gusta. Al menos eso muestra la encuesta realizada por Kahoot! a 2.000 padres y sus hijos.

La comunicación entre el menor y los padres es fundamental. Fijar unos objetivos en común y establecer un calendario consensuado para ponerse de acuerdo con las expectativas consiguiendo así fomentar la motivación en el periodo estival y reconociendo el valor del aprendizaje práctico y lúdico, ya sea construir una cabaña o practicar deporte.

Hay que romper con la rutina del curso

Los menores necesitan romper con el periodo lectivo, tomarse un descanso de la estructura y las exigencias de las tareas escolares. Ante esto, el verano es una oportunidad para aprender habilidades distintas fuera de las aulas: ya sean sociales o que potencien la creatividad o actividades al aire libre. Las más clásicas son los campamentos de verano, ir a la piscina o pasear por el campo.

“Es posible experimentar otro tipo de competencias educativas dejando a un lado el sistema tradicional. Cualquier actividad que los niños elijan por sí mismos fomentará su motivación y eliminará la presión de la escuela y las notas”, afirma Roshenheck. Por ejemplo, si le gusta la música, esta época es perfecta para ir a campamentos musicales, si le gusta el arte, es momento de hacer planes en museos o si le gusta la escritura, se le puede incentivar a tener su propio diario.

La tecnología es un gran aliado

Según afirma Roshenheck, “los cuadernillos de verano deben tener su lugar, pero, lo que más motiva a los niños son las actividades sociales y los juegos digitales, por lo que debe haber un equilibrio entre ellas. Los padres pueden elegir aplicaciones que abarquen los mismos conceptos y participar con sus hijos en familia para consolidar y ampliar el aprendizaje como si de un juego se tratara”.

Métodos de aprendizaje innovadores como Kahoot! Kids, que llevan cientos de milloners de sesiones realizadas en más de 200 países, se han convertido en un recurso educativo ideal para repasar los conocimientos adquiridos durante el curso ya que construye habilidades básicas en los niños como aprender a leer con la aplicación educativa Poio a través del juego o incluso recrea juegos matemáticos intuitivos que consiguen despertar la capacidad intelectual de los más pequeños a través de plataformas como DragonBox.

Menos cuadernillos y más diversión

En cuanto a la planificación, la experta pedagoga insiste en que “no se debe forzar a los menores a dedicar el mismo tiempo al aprendizaje de los cuadernillos de verano y a la exploración del aire libre, cuando ambos proporcionan valiosas oportunidades de aprendizaje”.

No existe una respuesta única, ya que depende de las necesidades de cada niño, de su capacidad de atención y de sus intereses individuales. En lugar de buscar una cantidad de tiempo definitiva, se aconseja establecer un espacio de diálogo sobre el tiempo a dedicar a cada momento. En definitiva, reflexionar sobre lo que se ha aprendido es mucho más importante que contar el tiempo que se ha dedicado.

Si queréis conocer cuándo deberán regresar a clase tras el periodo vacacional, aquí os dejamos el próximo calendario escolar 2023-2024 en la Comunidad de Madrid.