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Capitanes de barco en familia

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Una experiencia singular en los barcos-casa del lago Alqueva (Portugal)

Pilar Ortega

¿A tus hijos les apasiona el agua? ¿Sueñan con ser capitanes de barco? ¿Están dispuestos a ponerse la gorra y lanzarse a la aventura? Pues sólo queda dirigir los pasos hasta el lago Alqueva, a un tiro de piedra, aunque ya en tierras portuguesas, y

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contratar los servicios de los barcos-casa que ofrece Amieira Marina. Todo un planazo para pasar unos días de vacaciones en familia o entre amigos.

Dick Sand, el capitán de 15 años soñado por Julio Verne, no tuvo más remedio que ponerse al mando del barco en el que viajaba de grumete en una tremenda aventura literaria plagada de terribles peligros marinos. Ahora, y con total seguridad, los niños también pueden ponerse al timón de un barco -evidentemente, con la indispensable compañía y supervisión de un adulto– y navegar, sin riesgos, por las tranquilas aguas del lago artificial más grande de Europa Occidental.

El mayor lago artificial de Europa

Hablamos del muy desconocido Alqueva, un gran espejo de agua de 250 kilómetros cuadrados que se encuentra, curiosamente, a un paso de casa. En poco más de cinco horas desde Madrid, en el corazón del Alentejo portugués, se puede acceder a un espacio natural con gran abundancia de fauna y vegetación que, además, permite disfrutar de la riqueza monumental de los pueblos limítrofes, de una sabrosa gastronomía y de una gran oferta de deportes náuticos surgida al amparo de las aguas del Alqueva: submarinismo, esquí acuático, wakebord, piragüismo, pesca, vela, etc. Una zona tan interesante como ignorada, si bien en los últimos años ha conseguido atraer la atención de viajeros inquietos que huyen de propuestas de ocio masivas.

Son muchos los que llegan aquí atraídos por la posibilidad de pilotar un barco sin necesidad de poseer un título oficial que acredite sus habilidades. Un breve curso de formación previo a la travesía y la ayuda de un mapa con las boyas de señalización, un GPS, un teléfono móvil y un sonar son suficientes para surcar sin miedo las aguas del Alqueva y dar rienda suelta a la aventura. Son barcos-casa que no superan nunca los 10 kilómetros por hora y que, con una capacidad de 2 a 12 personas, están pensados para disfrutar varios días en familia, en pareja o en pequeños grupos de amigos.

Esta singular experiencia comienza en el puerto de Amieira Marina, muy cerca de la localidad portuguesa de Portel, donde los equipos de formación indican al pasajero que, para evitar contratiempos, hay que cumplir algunas normas esenciales, como no desviarse demasiado de los recorridos marcados como seguros, detener el motor durante el baño, no navegar de noche o no acercarse demasiado a otras embarcaciones.

La flota total de estas naves de alquiler es pequeña –no más de 15 unidades–, por lo que, si se tiene en cuenta que este gran lago tiene unos 80 kilómetros de longitud, resulta bastante improbable tener vecinos cerca. Cuando se produzcan encuentros con otras naves comerciales, éstas siempre tienen prioridad y no se las debe adelantar.

Los pueblos tiene un rico patrimonio monumental

Con la lección aprendida, cada viajero debe trazar a su gusto la ruta y la agenda de actividades y decidir si desea llevar a bordo piraguas, bicicletas o cañas para la pesca. Todos los pueblos y aldeas bañados por el Alqueva poseen un rico patrimonio monumental y un interés local muy particular, especialmente Monsaraz, con sus empinadas y estrechas calles sembradas de adoquines, su castillo y sus bien conservadas murallas, y Mourao, cuyos orígenes datan del siglo XIII y que tiene una espectacular fortificación junto a sus blancos caseríos.

capitanes de barco barco-casaEs la ocasión perfecta para adentrarse en el alma de los alentejanos, quienes reciben al visitante con hospitalidad y orgullo, y de gozar, cuando llega la noche, de unos cielos limpios y atestados de estrellas en medio de una calma que añade más belleza a un espacio exclusivo donde sólo es posible escuchar el sonido de la naturaleza. No hay que olvidar que los cielos de esta región han sido considerados por la Unesco como una reserva para la observación de la cúpula celeste.

Donde hoy el viajero divisa agua y naturaleza hace poco más de una década había olivares, viñedos, alcornoques y encinas… y hasta algún pueblo, como Aldeia da Luz, que hubo de trasladar su antigua ubicación, al quedar sepultado bajo las aguas del Guadiana. Porque esta gran lámina de agua existe desde que se decidió construir la presa de Alqueva para embalsar el río y proporcionar, además de energía eléctrica, el líquido elemento a unas tierras interiores que carecían del mismo, con la consiguiente transformación posterior del paisaje. La superficie inundada fue tan grande que la longitud de las costas del Alqueva es similar a la de todo el litoral marítimo portugués.

El agua del lago baña, desde que finalizó esta inmensa obra de ingeniería en 2002, varios municipios del Alentejo. En la orilla derecha, Juromenha, Alandroal, Terena y Monsaraz y, en la izquierda, Mourao, Moura, Luz o Estrela, entre otros. Es una zona que goza de más de 300 días al año de sol, lo que la convierte también en un refugio ideal para huir del ruido y del estrés fuera de la temporada alta del verano. Además, al abrigo del agua, la zona se ha enriquecido con numerosas ofertas turísticas y con la creación de singulares hoteles y restaurantes con encanto. No hay que olvidar tampoco que a apenas una hora en coche, se halla Évora, una ciudad-museo considerada Patrimonio de la Humanidad desde 1986 y que merece una obligada visita antes o después de la travesía.

Dormir en el barco con comodidad

La oferta de turismo fluvial de los barcos-casa se puso en pie en 2006, poco después del nacimiento del gran lago, y, desde entonces, han pasado por las embarcaciones de Amieira Marina más de 160.000 pasajeros, de los que un 17% son españoles, que, según los datos registrados, demandan una estancia media de cuatro días. Entonces, la empresa que gestiona este servicio tenía sólo cinco embarcaciones frente a los 15 que tiene en la actualidad.

Los barcos-casa que navegan por el Alqueva disponen de todas las comodidades: una estancia común, camarotes con duchas y aseos individuales, agua potable fría y caliente, cocina a gas y horno, televisión, DVD, radio, nevera, calefacción, extintores, ropa de cama y baño, y hasta una vajilla completa. Son embarcaciones coquetas y muy fáciles de manejar que se pueden alquilar por 2, 3, 4 o más días según los planes y el presupuesto del viajero.

Los precios, evidentemente, varían según la temporada y los días de estancia. Cuanto mayor sea el nivel de ocupación, más económico será el presupuesto, al que hay que sumar siempre el consumo de combustible, que puede oscilar, dependiendo de la ruta trazada, entre los 15 y los 30 € diarios. Son tarifas que demuestran que pilotar estas pequeñas embarcaciones y disfrutar de esta singular experiencia puede estar al alcance de un público medio. Eso sí, es imprescindible tener un espíritu inquieto, amar la naturaleza y, como el jovencísimo grumete de Julio Verne, soñar y soñar con la aventura.

Dónde comer

Hay posibilidad de cocinar en el barco, pero es recomendable también conocer la cocina local en los diferentes restaurantes desperdigados en las pequeñas poblaciones que jalonan las orillas del lago Alqueva. Citamos algunos:

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Restaurante Horta da Moura. Monsaraz. (351) 266 550 100. Situado junto al castillo medieval de Monsaraz, el restaurante se halla en un complejo residencial de cuatro estrellas, que brinda al viajero caballos de su establo para explorar el entorno del Alqueva. También tiene piscina, pistas de tenis y jardines. El restaurante ofrece una sabrosa cocina local.

Restaurante Panorámico. Puerto de Amieira Marina. Permite disfrutar de la rica gastronomía alentejana mientras se observan las tranquilas aguas del Alqueva en una visión de casi 300 grados. Es el mejor restaurante de la zona. Aquí, el delicioso bacalao portugués se sirve de mil maneras.

Restaurante Feitiço da Moura. Monsaraz. Está situado junto al recinto amurallado y ofrece una amplia carta de vinos portugueses. Es imprescindible saborear, de entrada, el queso gratinado con espinacas en salsa de camarones, aunque son típicos también sus platos de caza, como la perdiz estofada o la feijoada de liebre.

Restaurante Sabores da Estrela (Rua Nova de Moura, 3. Aldeia da Estrela). Es un local con mucho encanto que tiene una confortable terraza con vistas al lago. Muy recomendable su arroz de pato.

 

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