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Cómo enfrentarse a los celos de un hermanito

va a tener un hermanito
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Trucos para combatir los celos infantiles

La llegada de un nuevo miembro a la familia siempre es algo que celebrar y que hace felices a todos. Pero si el que está en camino es un segundo hijo, quizás no haga tan feliz al mayor. Normal. Los celos son un sentimiento pero, como todos los demás, se pueden reconducir. Es cierto, aunque menos habitual, que si el primogénito no está muy mimado y tiene una edad en la que comprende lo que ocurre, se puede ilusionar ante la llegada de un hermanito. Pero si nos centramos en el primer caso hay consejos de oro a seguir.

Comunicarle la noticia juntos. Deben ser los dos padres quienes le hagan partícipe de la noticia, pero sin demasiadas alharacas, ni prometiéndole que será su mejor compañero de juegos porque cada niño es distinto. Es algo que él tiene que descubrir.

Comprender sus reacciones. El pequeño puede mostrar celos incluso antes del nacimiento de su hermano. Hay que entender que vuelva a usar el chupete, que su comportamiento se infantilice más, que reclame más atención… Ahora bien, cuando el bebé ya esté en casa, hay que controlar que sus abrazos no sean muy fuertes, que no arañe al pequeño en un breve despiste de los padres, que sus muestras de cariño sean tan excesivas que le pueda hacer daño. Es algo inconsciente, pero eso sí hay que controlarlo. El papel del padre es importante en esos momentos. Si la madre tiene que ocuparse más del chiquitín, el progenitor atenderá al mayor y jugará más con él (también vale en el caso contrario).

celos a un hermanito

Presentarle a su hermano en el hospital. Está muy bien que el peque conozca a su hermano antes de llegar a casa, en los brazos de su madre o padre y participando en el nuevo acontecimiento con toda la atención de los mayores también hacia él.

Poner sentido común. Como es casi seguro que reclame más atención de lo normal, hay que explicarle con cariño que sus peticiones no siempre se pueden cumplir, que los juegos deben tener la misma duración que antes de la llegada del nuevo miembro a la familia y que él es igual de importante que antes de nacer su hermano. También es interesante que, de vuelta a casa, le muestren fotografías de cuando él/ella era bebé y le cuenten cómo le trataban y le recuerden sus primeras travesuras y palabras, porque el hecho de saber que él ha pasado por lo mismo le hará empatizar con la nueva situación.

Valorar su ‘responsabilidad’ como hermano mayor. No nos referimos a que el niño se tenga que enfrentar a tareas como cuidador de su hermano, porque no lo es. Hablamos de hacerle sentir importante, mayor, pero sin que pierda sus derechos y diversiones como niño.

Adelantarse a los cambios. Si su habitación o algunos hábitos van a pasar por cambios es importante que se hagan antes de que nazca su hermano. Así no sentirá que le desplazan por la llegada del bebé.

Reparto de sentimientos. Al peque le debe quedar claro que sus padres –abuelos y tíos- dividen por igual el cariño entre ellos. Debe ser así, equitativo, para evitar que el proceso se prolongue o que, incluso, llegue a convertirse en un problema. No hay mejor freno para los celos que esas demostraciones de cariño y atenciones repartidas.

No obligarle a que mime a su hermano. Tampoco a que esté demasiado pendiente de él; es algo que descubrirá poco a poco. Lo normal es que cuando el chiquitín ya lleve un tiempo en casa los celos del mayor se conviertan en complicidad y cariño.

 

Begoña Castellanos

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